El post anterior nos ponía en contacto con cómo las comunidades hermanas de Africa están percibiendo -y reaccionando a- esta tendencia en varias de las comunidades hermanas en el norte, de volver a pensar lo que la iglesia tenga que decir en lo que respecta a sexualidad en general, y a diversidad sexual y homosexualidad en particular.
El texto que sigue a ésta presentación acompañaba el post anterior; es un comentario de su traductor -el P. Lisandro Orlov- que levanta preguntas centrales sobre hermenéutica bíblica, qué es lo específicamente cristiano, y lo específicamente luterano.
Polémico, apasionado, incisivo: 100% Orlov. No se lo pierdan!
“Seguramente les habrá resultado sorprendente recibir esta noticia cuya traducción al castellano fue mi tarea. Se preguntarán el motivo de promover esta información y cual es el objetivo que quiero alcanzar. Muy simple. El tema de sexualidad y en especial el de la orientación homosexual, es un tema bíblico, teológico y pastoral. Aquello que estamos discutiendo, no es la sexualidad en sí sino que estamos frente a diferentes escuelas interpretativas de las escrituras y de nuestra identidad confesional. Ese debate no es para nada adiaforo (secundario) sino central a nuestra vida como iglesia. Este debate es aquello por lo cual nuestra identidad se mantiene o cae.
Como sabrán el tema central de nuestras identidad es el tema de la justificación por la fe y no por la orientación sexual. Esta afirmación central de nuestras confesiones nos libera de toda servidumbre de una serie de tiranos, entre ellos, la ley. Este eje central de nuestra hermenéutica bíblica no es negociable y nos libera de toda tentación moralizante de la obra de Jesús de Nazaret a quien confesamos como el Cristo del Dios del Reino.
Las palabras del Obispo Alex G. Malasusa son sumamente claras y un ejemplo de este debate. Su sermón de Pascua nos revela su forma de hacer hermenéutica bíblica y confesional. En primer lugar todo debate sobre sexualidad, orientación sexual y matrimonio es un debate ubicado en el Reino Secular y no en el Reino de Dios. La diferenciación de estas dos áreas de la soberanía de Dios es esencial que la mantengamos. En el Reino secular empleamos como herramienta de análisis la razón mientras que en el Reino de Dios utilizamos la revelación. Por lo tanto lo resuelto por las Iglesias luteranas de diversos países afectan el espacio de servicio y promoción de derechos de nuestro prójimo, sea creyente o no. En ese espacio tenemos que lograr que todos los seres humanos, buenos o malos, sean considerados espacios sagrados y personas que tienen igualdad de derechos. Allí trabajamos especialmente con todos los documentos y declaraciones que el sistema internacional de derechos humanos reconoce a toda persona.
Tenemos que recordar junto con el Obispo Malasusa que la Palabra de Dios no es un libro sino que es una persona. Tenemos que recordar la Cristología luterana tal como la confesamos en el Artículo Segundo: La Redención” en el comentario al Credo tal como repetimos uno y otra vez en el Catecismo Menor de Lutero: Creo que Jesucristo, verdadero Dios engendrado del Padre en la eternidad, y también verdadero hombre nacido de la Virgen María, es mi Señor, que me redimió a mi, hombre pedido y condenado, y me ha rescatado y conquistado de todos los pecados, de la muerte y de la potestad del diablo, no con oro o plata, sino con su santa y preciosa sangre y con su inocente pasión y muerte, y todo lo hizo para que yo fuese suyo y viviese bajo él en su reino, y le sirviera en justicia, inocencia y bienaventuranza“. Esta es nuestra cristología. No hay merito, condiciones y orientación sexual que me impida acceder a esta obra liberadora de todas las tiranías, de todos los estigmas y de todas las discriminaciones que fuente de muerte e injusticia. Jesucristo no es Moisés y no debo confundir la Ley con el Evangelio. Las iglesias de la comunión luterana anunciamos siempre y en toda circunstancia la gracia sorprendente y escandalosa de Dios. Esa es nuestra tarea, vocación, misión y visión.
El mensaje de las Iglesias Luteranas de África nos desafía a pensar nuevamente el tema de matrimonio. El matrimonio no es central en nuestra confesión luterana y nadie se ha de salvar a través del matrimonio y no es una condición esencial para creer. Por el momento nuestra comunión de iglesias sostiene el “Solo Christo” para evitar cualquier otro camino tentador por el cual queramos llegar a la santidad y liberación de todas las tiranías: “Sola Scriptura” para evitar que una ceremonia humana o una tradición cultural se infiltre en nuestro concepto de inclusividad. Continuamos siendo las iglesias de la “Sola Gratia” para que ningún acto, obra, merito, condición humana se puede infiltrar en nuestro concepto de discipulado y aún sostenemos la “Sola Fide” como para que nunca volvamos a caer en el sistema que busca la liberación a través del cumplimiento de la Ley. África puede con todo derecho decir No a la bendición de parejas del mismo sexo pero sería realmente una herejía pretender imponer ese No al resto de la comunión luterana. El que considere un pecado los actos homosexuales tendrían que explicarme cómo y con qué hermenéutica leen las Escrituras.
Me uno a las oraciones de nuestros hermanos y hermanas luteranas de África para que el Espíritu que no se confunde con la Letra nos ayude a realizar un discernimiento de nuestra forma de ser luteranos que quieren ser obedientes a la tarea de anunciar bendición y no condena y juicio. También me uno a pedir la gracia de Dios que abunde de forma que recupere en nuestras iglesias su lugar central del cual nunca tendríamos que haberla sacado. Solo el Espíritu que nos ayuda a no confundir la letra con la Palabra y la Gracias radicalmente inclusiva de Dios nos puede ayudar a resolver estos temas.”
Pastor Lisandro Orlov
Buenos Aires, Argentina