“para las mamás, que ya habían perdido otro bebé, el nacimiento de Bianca fue una bendición, y su bautismo, toda una fiesta. “Cuando vino Bianca nos dio vida de nuevo, fue un regalo de Dios. Y este bautismo es para nosotras una esperanza, significa que se está aceptando la diversidad, que hay familias diferentes, que de hecho existen hace tiempo. Que nos acepten a nosotras y a Bianca es algo que nos emocionó un montón”, cuenta Paola, que es ama de casa, mientras que Claudia trabaja en una cooperativa.”
Este es el link para leer la crónica completa, tal como la relata el diario Clarin del 29 de marzo. Y lo remarcable para este blog, y para nosotras y nosotros en la Iglesia Luterana, es que ahora el tema ya no está en la Legislatura, como hasta hace unos meses, sino en medio de la iglesia.
Lo notaron?
